Victimas Vulnerables
Si vemos el enfoque hacia las personas afectadas por la comisión de un
delito, es amplio y complejo, ya que puede y debe ser abordado
tomando en cuenta una serie de variables que guardan relación con el
entorno en que se produce la comisión del mismo, que incluye entre
otros, su relación o grado de intimidad con el agresor, el medio en el que se comete el acto delictivo, la edad y sobre todo, la situación de
vulnerabilidad en que pueden encontrarse las personas afectadas por
la comisión de un delito.
Lo que anterior nos permite a su vez, plantearse la existencia de una serie de
víctimas que por su condición, pueden y deben ser consideradas como
especiales. Tal es el caso de las mujeres, niños, niñas y ancianos que sufren la
violencia doméstica, las
personas que son víctimas de delitos contra la libertad sexual, los
discapacitados y los indígenas.
Indígenas: la población indígena costarricense es notablemente de ser un grupo más
vulnerable del país. Esto implica una conclusión simple: las condiciones adversas
para una víctima al ingresar al sistema de administración de justicia
para reclamar protección frente a un abuso o situación injusta que la
oprime, son notoriamente más desalentadoras y desfavorables cuando
la víctima pertenece a algún grupo indígena.
Mujeres: La especial consideración que merecen estas víctimas por su
condición de vulnerabilidad, dada la situación en la que están
inmersas al momento de la comisión del delito y tomando en cuenta
quién es su agresor, dado que la principal causa de la violencia contra la mujer es la existencia
en la sociedad de relaciones desiguales de poder entre hombres y
mujeres.
Niñez: el maltrato infantil se torna aún más complejo y responde a múltiples
factores, entre los que se encuentran la pobreza y el desempleo;
diversidad de las familias, que incluye el tamaño y tipo de las mismas;
la condición y edad de los progenitores; influencias del alcohol y
drogas; educación, entre otros, todo lo cual hace que la victimización
infantil bajo la manifestación del maltrato a menores de edad, ofrezca
una vasta dimensión que requiere para su abordaje de la
multiciplinariedad (psicología, antropología, sociología, psiquiatría,
ética).
Ancianos: La violencia doméstica ejercida contra los ancianos, por su parte,
no escapa a la realidad donde cada vez se hacen más
evidentes los casos en que es necesaria la colocación de los mismos en
un hogar distinto a aquel en el que viven, ya que son víctimas de la
violencia al ser abandonados por sus familiares, quienes se
aprovechan de los mismos al no utilizar su pensión de jubilación
adecuadamente en beneficio del adulto mayor; cuando no se les cuida,
alimenta y asiste como es debido, y en fin, cuando el anciano tiene
que sobrevivir en un medio en el que “La imagen del envejecimiento
en las generaciones más jóvenes es negativa”, y en general, “los y las
jóvenes consideran que el envejecimiento es una etapa de pérdidas y
como consecuencia, la vejez se convierte en una carga para la
sociedad.
Personas con discapacidad: Los discapacitados son un colectivo de fácil vulnerabilidad que
por sus condiciones limitadas les impiden defenderse de cualquier tipo
de delito. A los discapacitados no se les proporciona o se les satisface de
sus requerimientos alimentarios, ni se les provee en forma adecuada
educación, cuidados en su salud, teniendo los medios económicos para
hacerlo. A falta de ellos el familiar responsable no acude a la
Institución del Estado correspondiente. Es así como este grupo se ve
afectado doblemente por su condición especial al requerir un
tratamiento distinto tal como lo prevé nuestra legislación en esta
materia.
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